20 de junio de 2010

Barbero filántropo

A este curioso personaje, tuve la suerte de encontrarlo hace como un mes, en el parque Morazán. Curioso digo porque cuesta encontrar personas que sean así de desinteresadas y ayuden por el simple hecho de ayudar. Claro, como diría mi profesor de teatro, "Ver el acontecimiento no es entenderlo" y es cierto que solo lo vi por unos minutos, pero su acto se veía tan genuino que la verdad pasé un par de semanas sin que la idea se borrara de mi mente.


Querido observador, no piense que para este momento me fui en mis pensamientos y olvidé contarle lo que pasó. Simplemente pienso que a veces un poco de suspenso en la vida es necesario, y a la hora de compartir observaciones, esencial es proveer imágenes claras para que la otra persona pueda apropiarse de la anécdota e incluso adentrarse en ella como si la hubiese vivido.

En fin, una mañana soleada - preciosa de hecho - hace alrededor de un mes, vi a un "borrachillo" sentado en las bancas del Parque Morazán. Lo interesante de la imagen era el "barbero filántropo" como decidí seguir llamándolo. Este tipo, andaba con una gabacha blanca y guantes de látex, pero lo importante aquí no es él, sino la acción que estaba realizando. El barbero había comprado un par de rasuradoras desechables, crema para afeitar, había sacado un vaso de agua y estaba luchando contra el borracho para poder afeitarlo debidamente.


Nada demasiado complicado, pero en definitiva, el acontecimiento gritaba inusual por todo lado. Yo, como todo transeúnte de esa mañana pasé a la par de la escena y seguí mi camino. Pero un par de metros más tarde seguía intrigada y una sonrisa del tamaño de Costa Rica (no, no estoy exagerando) me hizo imposible el dar un solo paso más. Tuve que devolverme y dejar que ese evento se infiltrara en mi aún más. Necesitaba recoger un poco más de eso que estaba sucediendo. 

Al devolverme mi mirada simplemente se perdió en la belleza del acontecimiento y la verdad no pude parar hasta que mi mente dijo: "Estoy satisfecha." (Algo parecido a cuando el estómago indica que no necesita más comida). Me acerqué al barbero filántropo y las palabras de admiración salieron sin pensarlo si quiera. Como si fuese una necesidad soltarlas.

Sin embargo, después de hacerlo noté que era la única que había sacado algo del hecho.Ni una sola persona se dignó a prestar más atención a la escena de la que le prestan a las bolsas de la basura esparcidas por todo San José. De hecho, la gente está tan apurada por salir de ahí, tan asustada por las otras personas y lo que puedan hacerle que no notan nada. 

Y todo esto me lleva a preguntarme:
¿Qué tan fundamentado está nuestro miedo en las personas y valdrá la pena perdernos la esencia de la vida por estar sumergidos en esta paranoia colectiva?



19 de junio de 2010

La primera

Una mirada alternativa, que exalte los detalles y los convierta en el centro de atención. Exprimir la vida y observar cada una de sus gotas por separado, bajo un microscopio. Dejar que cada detalle produzca un mar de sentimientos y las preguntas se abalancen contra su mente y la mía. 
Vamos juntos a poner atención al movimiento del labio del niño que llora en el bus. O tal vez buscarle una explicación a la voz quebradiza de ese vecino que solo ve los lunes por la mañana. Intentemos descifrar por qué prefiere usted el azul y yo el amarillo.
Esas pequeñas cosas (no como en "las pequeñas cosas de la vida que me hacen feliz", aunque claro que esas no las puedo dejar de lado) son las que llenarán poco a poco este espacio. Un espacio dedicado a los detalles que hacen la vida tan perfecta, y que desafortunadamente mucha gente suele olvidar.

Mi ideal: Caminar por San José en medio de verdaderos observadores. Que noten los rasgos que diferencian al chofer de bus del señor que tiene un restaurante. Ver a las personas parar en media Plaza de la Cultura para notar las nubes y sentirse afortunados por estar vivos. Ver a la gente parar unos segundos a disfrutar de un árbol en vez de hacerlo para cerciorarse de que aún llevan el celular en la bolsa del pantalón.

En algunas palabras esto es La Otra Mirada y espero que le guste :)